Cómo protegerse de las 10 principales estafas online relacionadas con la Covid-19

La pandemia de la COVID-19 puso el mundo patas arriba en varios sentidos. Las oficinas y las escuelas quedaron vacías, mientras las salas de estar se transformaban en aulas y espacios de trabajo. La desinformación campaba a sus anchas y la gente ya no sabía qué creer. Los ciberdelincuentes se aprovecharon de la confusión y de esta nueva forma de vida para perpetrar un sinfín de estafas relacionadas con la COVID-19.

Por suerte, si se conocen las estafas de antemano, es más fácil evitarlas y proteger nuestros datos personales. Aquí tiene una lista de las 10 principales estafas relacionadas con el coronavirus con las que debería tener cuidado, además de consejos para evitarlas y afrontar el futuro sin miedo.

1. Falsificación del certificado de vacunación

Recibir finalmente la vacuna contra la COVID-19 es un momento muy esperado. La primera reacción de muchas personas ante una noticia como esa es compartirla en las redes sociales. Por eso, muchas personas empezaron a publicar fotos con sus certificados de vacunación. Lo que no sabían es que los certificados de vacunación contienen mucha información importante (nombre, fechas de nacimiento, lugar y fechas de vacunación) que puede utilizarse para crear certificados de vacunación falsos.

Además, la información de los certificados de vacunación puede combinarse con otros datos de sus perfiles de las redes sociales para robar su identidad. No está de más configurar los ajustes de privacidad de sus perfiles en las redes sociales para que solo sean visibles para las personas que conoce. Si desea tener una mayor garantía de que su identidad está a salvo, McAfee Identity Theft Protection Plus ofrece un seguro de hasta un millón de dólares por robos de identidad y asistencia para su restauración.

2. Difusión de información falsa en general

Algunas de las noticias falsas sobre la COVID-19 que circulan por las redes sociales son escandalosas, como que el 5G propaga el virus o que comer ajo ayuda a prevenirlo. Es posible que los ciberdelincuentes no hayan creado las noticias falsas, pero sin duda se benefician del caos creado por la desinformación. Se aprovechan de nuestros temores para embaucarnos con remedios milagrosos y hacerse con nuestro dinero.

Conviértase en una fuente de información fiable para los seguidores de sus redes sociales. El Centro Nacional de Epidemiología (CNE), el Ministerio de Sanidad y la Organización Mundial de la Salud son fuentes fiables para obtener recursos actualizados sobre la COVID-19, la vacuna y cómo evitar el contagio.

3. Peligrosas curas en Internet supuestamente milagrosas

Primero vamos a desmentir rotundamente este mito de una vez por todas: no existe ninguna cura milagrosa para la COVID-19. La mejor manera de proteger su salud y la de sus seres queridos es recibir una vacuna aprobada en un centro de vacunación oficial. Cualquier tratamiento casero publicado en Internet que prometa curar la enfermedad es un engaño para robarles el dinero a las víctimas. Además, los remedios curativos comprados en Internet podrían ser peligrosos para la salud, como fue el caso de una operación fraudulenta en EE. UU. Una familia de Florida vendió una solución de lejía con la que llegó a recaudar un millón de dólares y dejó a muchas personas hospitalizadas.

Para conocer las noticias más recientes sobre tratamientos, medidas preventivas y vacunas contra la COVID-19, consulte los sitios web oficiales mencionados anteriormente.

4. Estafas con las ayudas del Gobierno

A principios de 2021, surgieron varias estafas con las ayudas gubernamentales. Los estafadores se ponían en contacto con los ciudadanos por teléfono, SMS o correo electrónico haciéndose pasar por funcionarios públicos para pedirles que verificasen sus datos personales o que abonasen una tasa para recibir las ayudas.

Al igual que con otras estafas de la Agencia Tributaria la mejor manera de evitarlas es saber cómo suelen ser las comunicaciones de este organismo. La Agencia Tributaria nunca le pedirá información personal privada por correo electrónico o por teléfono. Nunca comparta su número de la Seguridad Social por correo electrónico o por teléfono. La Agencia Tributaria solo se pone en contacto con los ciudadanos a través del correo postal o en persona.

5. Estafas con el certificado de vacunación

Hay una nueva estafa de phishing que va en aumento y tiene que ver con el certificado de vacunación. Los ciberdelincuentes están enviando correos electrónicos haciéndose pasar por instituciones sanitarias para pedir una confirmación urgente sobre las vacunas administradas. En sus mensajes, piden nombres completos, fechas de nacimiento, números de la Seguridad Social y fotos de las cartillas de vacunación. Esta estafa es peligrosa, no solo porque pide datos confidenciales, sino porque la solicitud es creíble. Los centros de trabajo se están planteando pedir a los empleados el certificado de vacunación y la gente tiene dudas acerca de a quién debe dar esta información.

Al igual que con otras estafas de phishing, preste mucha atención al mensaje y a la forma en que está escrito. ¿Transmite urgencia y amenaza con sanciones si lo ignora? Los estafadores suelen utilizar un lenguaje que provoca pánico entre los destinatarios para que faciliten sus datos rápidamente sin pararse a pensar si el mensaje es real o no. ¿El texto contiene errores tipográficos y está mal escrito? Nunca haga clic en vínculos en los que no confíe ni responda a correos electrónicos sospechosos. En su lugar, contacte con el supuesto remitente a través del número de teléfono o la dirección de correo electrónico que aparecen en su sitio web oficial.

6. Escuchas por videoconferencia

La popularidad de las videoconferencias se ha disparado desde que las empresas y las escuelas han tenido que continuar con sus actividades de manera remota. Los ciberdelincuentes han aprovechado este auge para interceptar los sistemas de videoconferencia, y espiar las reuniones y clases.

La clave para proteger la privacidad de sus videoconferencias es tener siempre instalado el software más actualizado, ya que las actualizaciones suelen incluir parches de seguridad. Una forma de asegurarse de tener siempre instalada la versión más reciente y segura es activar las actualizaciones automáticas. En cualquier caso, siempre es conveniente ser cauto con lo que comparte por videoconferencia. Nunca diga en voz alta ni escriba por chat su número de la Seguridad Social o cualquier otro dato personal sensible. Por último, siga las políticas de seguridad del equipo informático de su centro de trabajo y use únicamente los dispositivos que le proporciona la empresa. Estos dispositivos suelen contar con herramientas de seguridad adicionales para proteger la privacidad de su información personal y la de la empresa.

7. Estafas laborales

Lamentablemente, muchas personas han perdido sus empleos durante la pandemia. Los ciberdelincuentes, conscientes de que estas personas son propensas a lanzarse a las oportunidades de empleo debido a la incertidumbre económica, inundaron las bolsas de trabajo con anuncios falsos y enviaron ofertas fraudulentas por correo electrónico. Estas estafas laborales resultaron ser ataques de phishing para robar datos personales y bancarios. En algunos casos, los estafadores pedían a los solicitantes que enviaran dinero para una supuesta formación previa al empleo.

Si recibe una oferta de trabajo, asegúrese de que sea de una empresa a la que usted envió una solicitud. Las empresas suelen tener prisa para contratar personal pero es poco probable que una empresa seria ofrezca un puesto de trabajo sin entrevistar primero a los candidatos. Puesto que hoy en día la mayoría de las entrevistas se realizan por Internet, es recomendable solicitar una videoconferencia para asegurarse de que la persona que le ha escrito y la oferta son reales. Busque al entrevistador en las redes sociales profesionales para asegurarse de que es quien dice ser.

8. Estafas inmobiliarias

Al igual que ocurre con las estafas laborales, la urgencia experimentada en el mercado inmobiliario durante la pandemia puede hacer que la gente actúe de forma más impulsiva de lo que lo haría en circunstancias normales. Los mercados de alquiler y venta de viviendas cada día son más competitivos, lo que está provocando que la gente deposite fianzas para inmuebles que ni siquiera existen. Puesto que las visitas a las viviendas pasaron a hacerse online debido a las medidas de distanciamiento social, los compradores e inquilinos accedieron a tomar decisiones basándose en las fotos.

Las estafas inmobiliarias hacen hincapié en la urgencia de tener que decidir rápidamente. Las prisas por hacerse con una ganga contribuyen a que compradores e inquilinos pasen por alto la señal de peligro más evidente de las estafas inmobiliarias durante la pandemia: no ver la propiedad en persona. Además, nunca debe enviar sus datos bancarios ni transferir dinero a alguien que no haya conocido en persona o que no pueda certificar la agencia inmobiliaria acreditada para la que trabaja.

9. Falsas alertas sanitarias

Cuando un ciberdelincuente se hace pasar por una organización real es más difícil determinar en qué información confiar. Por ejemplo, en los últimos meses se han detectado estafadores que se hacen pasar por centros de detección de enfermedades con la intención de descargar malware en los dispositivos de los usuarios.

Un consejo útil para impedir que los delincuentes que se esconden tras el nombre de una organización creíble se salgan con la suya es pasar siempre el cursor por encima de los vínculos incluidos en los correos electrónicos y los SMS. Si un vínculo le redirige a una dirección URL que parece sospechosa, elimine inmediatamente el mensaje. Una URL sospechosa puede contener un error tipográfico, tener una letra cambiada en el nombre de la organización suplantada o ser una cadena de letras y números mezclados. Los correos electrónicos que dicen proceder de organizaciones oficiales suelen tener el logotipo de la organización en alguna parte del mensaje. Compruebe la claridad del logotipo y compárelo con el que aparece en el sitio web oficial de la organización. Si el logotipo se ve borroso o los colores parecen apagados, es una señal de que el mensaje es falso.

10. Avisos de entrega falsos

La COVID-19 ha propiciado el auge del comercio electrónico. Las compras que normalmente se hacían en persona pasaron a realizarse por Internet y tener un paquete esperándonos a la puerta de casa se convirtió en algo habitual. En 2020 se detectó un aviso de entrega falso que decía ser de UPS y Amazon donde se pedían datos personales para poder efectuar entregas pendientes.

Un último consejo para evitar el phishing: reflexione sobre lo que pide el mensaje. ¿Alguna vez una empresa de mensajería le ha pedido su número de la Seguridad Social? ¿Cree que es necesario que lo tenga? Igualmente, no hay ninguna razón por la que Amazon deba tener sus datos bancarios. No se deje estresar por la urgencia del mensaje del estafador. Una sencilla llamada telefónica al servicio de entrega en cuestión debería resolver el problema.

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